lunes, 18 de agosto de 2014

DIOS ME HA AYUDADO A CUMPLIR MIS SUEÑOS...



Hola amigos, soy la hermana Amelia Romo Márquez (conocida como Mellis), soy Misionera Comboniana y realizo mi misión en el Congo en una comunidad llamada Isiro de la provincia Oriental. Ahora me encuentro de vacaciones y he aprovechado para celebrar  mis votos Perpetuos aquí en mi País  (México). Siendo un evento  muy importante en mi vida y un acontecimiento de Iglesia,  quisiera compartirlo  con todos ustedes.  

Hoy haciendo memoria algunos años atrás me parece increíble como el Señor nuestro Dios me ha ayudado a cumplir mis sueños: ser misionera, estar en África y ser Comboniana. Hoy 3 de agosto día de mi profesión perpetua veo en plenitud cumplirse mi último sueño; ser completamente del Señor.

Con el corazón lleno de gratitud hacia el Padre le doy gracias a Dios por la oportunidad que me dio de haber vivido este acontecimiento en mi Parroquia y con los míos. Esto me ha dado la oportunidad de ser testigo de un  gran apoyo brindado por la gente de mi parroquia   y una colaboración con las otras parroquias.  Verdaderamente sentimos que fue un acontecimiento de toda la Iglesia.

Como preparación a este acontecimiento, trabajamos una semana antes en distintas Parroquias realizando la Animación Misionera (San Juan Bautista, San José, Espíritu Santo y mi Parroquia Sangre de Cristo). De lunes a viernes visitábamos enfermos y familias por las mañanas y por las tardes impartíamos temas para niños y adultos. El fin de semana, tomando como centro mi parroquia, se realizo un rosario misionero el sábado y terminamos el domingo con mi profesión Perpetua a las 12 del día. 

Ha sido una gran riqueza para mí ver el entusiasmo y la disponibilidad de las personas para lograr dicho evento. Los días de trabajo y dedicación para su preparación me permitieron gozar y disfrutar en plenitud este gran día.

Mi alegría enorme de sentirme completamente de Dios se engrandeció al contemplar muchos rostros  conmovidos (con lágrimas en los ojos) por vivir una celebración tan diferente y tan bonita a las nuestras. Las danzas, el rito de la profesión y el entusiasmo de la gente hicieron una experiencia  inolvidable y única en cada uno de los presentes.

El día de hoy para agradecer a todos los que me han apoyado en el transcurso de toda mi vocación y lograr  ser lo que soy hasta  hoy; me viene a la mente la imagen de una planta. Comparándome  yo misma con esa planta;  doy gracias a mis padres y a mi familia por cultivar esa tierra, con sus deseos de hacerme conocer a Jesús. Al igual que con su cariño y el respeto de la aceptación de mi vocación. Doy también grandemente gracias a Dios por la semilla plantada  en mí, invitándome a ser testimonio de su Reino. Doy gracias de igual manera a mi congregación “Misioneras Combonianas” por hacer crecer esa semilla con el apoyo que me brindan para formarme, la colaboración en la misión  y particularmente con su afecto. Finalmente quiero dar gracias a la gente de mi misión que me ayuda a obtener la flor de la planta con su acogida, paciencia y afecto.


Con estos sentimientos de alegría, agradecimiento y afecto, quisiera hacerte a ti joven la invitación de no tener miedo a una donación total a Dios por toda la vida. La misión te necesita. Necesitamos fuerzas que sean capaces de dejar todo y dar testimonio de  Jesús. 

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