martes, 31 de octubre de 2017

HERMANAS MISIONERAS COMBONIANAS SOÑANDO JUNTAS POR UN MUNDO SIN ESCLAVITUD

Los días 22-28 de Octubre, nos reunimos varias hermanas misioneras combonianas de diversas partes del mundo junto con hermanas de otras congregaciones en el Centro de Espiritualidad de Namugongo, Uganda.

El motivo de nuestro encuentro fue participar en un curso “Contra el Tráfico de Personas” uno de los grandes flagelo que azota a la sociedad en este siglo XXI.

¿Porqué el empeño contra la Trata?  Porque la trata de personas es un lugar de profecía hoy, en el cual somos llamadas a recuperar el profetismo de nuestro carisma como misioneras combonianas.  Dios a través del grito, el clamor y el silencio de las victimas nos llama.  El es el Dios de la Vida y sueña una vida digna para todos.  El Papa Francisco nos dice: “ Siempre me angustió la situación de los que son objeto de las diversas formas de trata de personas. Quisiera que se escuchara el grito de Dios preguntándonos a todos: «¿Dónde está tu hermano?» (Gn 4,9). ¿Dónde está tu hermano esclavo? ¿Dónde está ese que estás matando cada día en el taller clandestino, en la red de prostitución, en los niños que utilizas para mendicidad, en aquel que tiene que trabajar a escondidas porque no ha sido formalizado? No nos hagamos los distraídos. Hay mucho de complicidad. ¡La pregunta es para todos! En nuestras ciudades está instalado este crimen mafioso y aberrante, y muchos tienen las manos preñadas de sangre debido a la complicidad cómoda y muda.

Doblemente pobres son las mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia, porque frecuentemente se encuentran con menores posibilidades de defender sus derechos.  (EG 211-212).

A ejemplo de nuestro Fundador San Daniel Comboni, que luchó contra la esclavitud de su tiempo, rescatando jóvenes africanos y animándolos a ser ellos mismos evangelizadores, queremos seguir sus huellas y su ejemplo en nuestros días.  Hoy más que nunca estamos llamadas a crear puentes y redes para trabajar juntas contra esta esclavitud moderna.  Estamos llamadas antes que nada a ponernos al lado de estas personas: jóvenes, mujeres, niños y niñas, a través de la prevención en el campo de la educación, salud, pastoral y en el acompañamiento de las víctimas.

En este clima compartimos nuestras experiencias de trabajo en este ministerio y tuvimos también el gozo de estar en la Eucaristía en la Basílica de los Mártires de Uganda.

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