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LA VIDA CONSAGRADA SE VIVE EN LA ALEGRÍA
Cuando se clausuró el Año de la Fe, el 24 de noviembre
de 2013, Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, el Papa Francisco dio a
toda la Iglesia su exhortación apostólica Evangelii
Gaudium, en la cual trata la alegría como resultado de un encuentro
profundo y verdadero con la persona de Jesucristo y como consecuencia de salir
a darlo a los demás. La alegría del Evangelio y el compromiso de anunciarlo a
todos por igual impregna las páginas de este hermoso documento.
Desde entonces, se insiste constantemente que la alegría
es compañera fiel de los discípulos misioneros de Jesucristo y que hay que
cultivarla con la vivencia de una relación profunda con Dios y con los valores
evangélicos. La vida consagrada no se queda atrás de esta invitación que es
urgente acoger e irradiar en un mundo donde el hedonismo toma la delantera, es
decir, donde las “alegrías” y placeres efímeros son la atracción de muchas
personas, dejando en ellas un vacío existencial y una carencia de lo divino.
Las personas consagradas fundamentamos nuestra alegría en el encuentro
personal que hemos tenido con Jesucristo. Al encontrarlo, nos dimos cuenta de
que nadie tenía palabras de vida eterna como las suyas (cf. Jn 6, 68); de que
Jesús era capaz de colmar nuestras más íntimas inspiraciones y deseos; de que
su llamado era sinónimo de realización plena y gozosa y, por eso, “dejando las redes, le seguimos” para
iniciar la aventura de la alegría con él (cf. Mt 4,18-22; Mc 1, 16-20; Lc 5,
1-11). Por eso resuenan con sentido en nuestro interior las palabras del Papa
Francisco: «Al llamarlos Dios les dice: "¡Tú eres importante para mí, te
quiero, cuento contigo!" Jesús a cada uno de nosotros nos dice esto. ¡De
ahí nace la alegría! La alegría del momento en el que Jesús me ha mirado.
Comprender y sentir esto es el secreto de nuestra alegría. Sentirse amado por
Dios, sentir que para Él no somos números, sino personas; y sentir que es Él
quien nos llama»[1].
Una peregrinatio hacia atrás
Para renovar la alegría del llamado a la vida
consagrada, el Papa “nos invita a una peregrinatio
hacia atrás, un camino sapiencial para encontrarnos en las calles de Palestina
o junto a la barca del humilde pescador de Galilea; nos invita a contemplar los
inicios de un camino o mejor de un acontecimiento que, inaugurado por Cristo,
nos lleva a dejar las redes en la orilla, el banco de los impuestos…”[2].
Cuando se hace este recorrido en el pasado para recuperar el momento del
llamado personal, el corazón se inflama de gratitud, de admiración y de
humildad por la elección que el Señor ha hecho de nuestras personas, y nos
damos cuenta de que fue su gracia operante en nosotras y nosotros que nos
condujo a dejar el trabajo que teníamos, la vida que llevábamos, las
seguridades que disfrutábamos, las personas amadas.
Hay que ir a la primera hora en la cual nos sentimos
atraídos y fascinados por la persona de Jesucristo, por sus palabras, sus obras
y su misión; ir a ese momento en que nuestra vida tomó un giro diferente y nos
hizo optar por la grandeza del Reino haciéndonos así dejar otros proyectos que
no eran afines al llamado radical que Jesús nos hacía; ir a ese momento en que
sentimos la mirada del Maestro sobre nosotros; esa mirada escrutadora y
profunda que vio nuestra historia personal y nuestra capacidad de respuesta;
esa mirada llena de amor, de ternura y de amistad; esa mirada que demolió
nuestros miedos, nuestras dudas, incertidumbres e inseguridades; esa mirada que
nos llenó de alegría inmensa y nos hizo exclamar: “Nosotros creemos y sabemos
que tú eres el Santo de Dios” (Jn 6,69). El Papa Francisco nos llama a
detenernos en el fotograma inicial: «La alegría del momento en que Jesús me ha
mirado» y evocar significados y exigencias relacionadas con nuestra vocación:
«Es la respuesta a una llamada y a una llamada de amor»[3].
[1] Alegraos. Carta a los consagrados y
consagradas hacia el Año dedicado a la Vida Consagrada. Congregación de los
Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.
[2]
Ídem.
[3] Alegraos. Carta a los consagrados y
consagradas hacia el Año dedicado a la Vida Consagrada. Congregación de los
Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.
Hola soy de Argentina,necesito entrar en contacto con alguna hermana para la misiòn,deseo dar mi tiempo.Gracias.Miriam
ResponderEliminarHola...mi correo es mirirros12@hotmail.com
ResponderEliminarQuiero entrar en contacto con alguna hermana,para la misiòn.gracias.Miriam
Hola mi nombre es Susana, anhelo dar mi tiempo en alguna misión radicó en México
ResponderEliminarHola Susana, disculpa que hasta ahora respondo soy nueva y la verdad estoy aprendiendo estas cosas. Mira si gustas puedes comunicarte con la hna. Saby Embaye a su email: sabyem@yahoo.com.mx
EliminarQue hermoso es
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